domingo, enero 04, 2009

Escribiendo azul

Un día me levanté y me dí cuenta de que no me atrevía a soñar. De que no me atrevía a fantasear. Y me entró un ataque de pánico, de los que hasta que no pones la cabeza entre las piernas y has llorado durante un buen rato no se te pasan. Pensé que me había pasado como a Laura, que un día llegó a clase y me dijo que "había perdido la ilusión" y pensé que su mundo se había acabado. Y como ví que no se había acabado, pensé que, si a mí me ocurriera eso, mi mundo se acabaría. Y después de mucho llorar, y de recuperar el aliento, me detuve a analizar mi miedo. Y fue una sensación horrible, porque no hay nada peor en el mundo para una persona que se considera soñadora que darse cuenta de que no se atreve a soñar.

Y me dí cuenta de que no me atrevía a soñar porque tenía miedo de que mis sueños jamás se hicieran realidad. Y fue insoportable, porque la misma revelación que me tachó de inocente por, quizás, pensar que alguna de mis fantasías se iban a realizar, fue la que me enseñó que estaba empezando a fantasear con la realidad. De tal modo, que todo lo que me rodeaba formaba parte de la realidad en la que vivía... y con la que fantaseaba. Y me horroricé de nuevo, porque todo el mundo sabe que los sueños se acaban. Con un soplido la nube se extingue, y la ilusión se escapa con el viento. El fin de un sueño significa un despertar, pero ¿qué podría suponer el fin de tu realidad soñada?

Pero fui una cobarde y no luché contra ello. Y hoy lo sigo siendo.

Y sigo, rodeada de realidad manchada (y bien digo ensuciada) de ensueño. Y de vez en cuando alguien estornuda. Y un trocito del sueño desaparece, pero la realidad sigue ahí, y no puedes escapar de ella, porque te tiraste a la piscina de cabeza. No hay posible rescate. Porque no se puede rescatar a alguien que no se está ahogando.

Sigo sin atreverme a fantasear. Aunque me doy grandes lujos y busco imágenes en las nubes. Apenas dibujo, y de escribir ni hablamos. No me paro a pensar porque esa es la única forma de no ir saltando de sueño en sueño. Si sigo aferrada a la realidad, no me veré sumergida en mi fantasía. No habrá fantasía. Ni miedo.

Y añado. No puedo evitar soltar una lagrimita al ver lo que he escrito, porque es una confesión en toda regla. Lo malo de las confesiones es que acaban teniendo un sentido. Acabas aceptando lo que has dicho, lo que has escrito. Y aunque ya no me atrevo, me niego ¡me niego! a dejar de soñar.

6 Frikaditas:

Eugenio dijo...

({)

Al final es mejor así. O no, quien sabe.

Bardo Loco dijo...

NO. No es mejor, sólo es más fácil. Y más aburrido.

Ana dijo...

Vaya.
Después de leerte, empiezo a pensar que a todos los que nacemos soñando (ahora llamados frikis) nos acaba pasando algo parecido.
¿Madurez? Ais, espero que no. No, sé que no.
Si te sirve de consuelo (consuelo de tontos, ya sabes), el otro día yo me angustié por no ilusionarme con unas imágnes fantásticas (en los dos sentidos).
Al fin y al cabo, somos changeling. Sólo hay que intentar que no se nos muera la parte fantástica.
Beso Leila.

Eugenio dijo...

Pues eso. Más fácil es mejor.

Lo malo es el frío. Entonces te entra frío y no se te quita. A veces tienes calor, pero es como calor externo. Yo sé lo que me digo.

Jokin dijo...

La inocencia se pierde. Irremediablemente. La ilusión te la quitan, si les dejas. Aguántala contigo.

Y no dejes de soñar. Cúmplanse o no, los sueños son motor incombustible de nuestra vida. No dejes que la estasis te paralice.

Un abrazo.

Lord Tzimize dijo...

Y ante todo, muchas , muchas, muchas muchas fuentes de gloamour, pueden fallar 5 pero no 12, y si fallan 12, no fallan 30.

Podía ser peor! Podias ser sidhe y comerte la banalidad x 2! (que es lo que me pasa a mi, pero me gbusco mis medios...)

Suscribo lo dicho plenamente por Ana, esto es como changeling.Bueno, en verdad pienso que s emiró la vida y entonces se escribió changeling...

¿Quieres 4 puntitos de glamour para ir tirando?(prometo no estarte colando ningún pacto infernal)