De una vez por todas, me estoy leyendo Crepúsculo, que me lo dejó Ruth hace ya ni me acuerdo, pero no he tenido tiempo ni para abrirlo hasta ahora.
No llevo mucho, menos de la mitad, pero ya se va viendo por dónde van los tiros. Como novela de vampiros es pésima. Y como novela a secas... maluchilla. Pero estoy fascinada con un efecto que ha conseguido y que no he notado en ningún otro libro.
No sólo consigue relatar algo inexplicable, sino que consigue reproducir ese efecto. Cada vez que habla de Edward, cada escena en la que aparece, cada frase en la que habla de él... hay algo inherentemente atractivo, encantador... hasta sexual. Rodea su imagen de una mezcla entre misterio y obsesión, de tal modo que, si alguna vez has vivido un momento como ese, lo revives. Vuelves a sentir esa pasión, ese "sólo soy capaz de pensar en él", y se te queda la mente en blanco cuando aparece. Consigue que desees a Edward. Realmente fascinante. Edward. Que es lo único que hace que te enganches al libro.
Me vuelvo a leer.
miércoles, julio 09, 2008
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2 Frikaditas:
Más Rising Stars.
La verdad es que a mi me gusto, no es el típico libro de vampiros pero tiene su no se que...
Sigue, sigue, que te quedan dos más, jejeje.
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