Hace no mucho me preguntó un chico que es un capullo que si ya no me pasaban cosas interesantes, cosas dignas de contar, y por eso no escribía en mi blog.
Le contesté que mi blog ya había cumplido su función. C'est fini. Ya no lo necesitaba más.
La gran pregunta es por qué a veces sigue reviviendo. Six hundred seventy two. Es que soy una romántica melancólica bohemia. Sobre todo bohemia.
Voy a contar la historia de cuando conquisté el mundo a golpe de cuchara. Bueno, fue sólo facebook. Y durante un minuto. Pero fue divertido.
Todo el mundo sabe que hay mucha gente por el mundo (y por el facebook) que piensa más de lo que sabe y habla más de lo que piensa, con lo cual sabe poquísimo y habla muchísimo, que es lo divertido. Te lo digo yo, que conozco a un par de tipejos que saben más de lo que hablan, y no veas qué de migrañas se traen. Esto es sólo un prólogo.
Porque el día que conquisté el mundo (oelfacebook) a golpe de cuchara, -conquisté- (vale, este es el momento de reconocer que no lo hice sola, no habría tenido éxito si no hubiera sido un mano a mano con la Reina Gatunácea) conquistamos nuestro mundo, el que ya teníamos. Porque alguien sólo puede conquistar (aunque sea el facebook, aunque sea durante unos minutos) un mundo que se deja conquistar. Y con gusto. ¿Quién le diría que no a una cuchara de Khelma y Clouise? Sería una locura. Y ellas de locuras saben mogollón. Sí, latente.
No se puede conquistar un mundo que no se deja. No se puede, ¿irónicamente?, conquistar un mundo que no se quiere conquistar. Ni siquiera a base de cuchara. ¡Y mira que es fácil! Y aún así, existen ocasiones en los que los hombres, que se creen tan frágiles de poder ser conquistados así como así, se creen eso. ¡Conquistados! Y no del modo en que nos conquista el corazón Scarlett Johanson con esas tet... con esos ojazos, no. Del modo en que se conquistan las cosas con bigote y vestido de Hugo Boss. Y en las situaciones más variopintas.
Y voy a ejemplificar con un cuento, que a mí las cosas que empiezan con "Érase una vez..." siempre me han molado mogollón.
Érase una vez una campesina que vivía en un castillo abandonado. Ella sola, limpiando, haciendo la comida, con un montón de gatos. Un día llegó al castillo una corte entera, y los príncipes, duques y condes tomaron a la campesina por la dueña del castillo y la erigieron anfitriona por un día. La campesina, muy contenta con ello, les preparó copiosas y grandes comidas (algunas más acertadas que otras, cocinar uno sólo para cincuenta no es nada fácil, señora), e incluso invitó a gente de otras cortes a que se apresurara a mostrar su bailes, cánticos y conocimientos de espada a aquellos que habían decidido honrarla con tal mérito. Fue tal su éxito, que un día comenzaron a llamarla Reina. Las fiestas, las cenas y el "reinado" de la campesina se alargó durante días, semanas, ¡meses! Y un día, que tocaba pescado de cena, y todo el mundo sabe que en la corte no gusta el pescado, uno de los príncipes de la corte le dijo a la campesina que se comportaba de forma déspota, que aquél ni siquiera era su castillo y que todos lo sabían. La campesina, sonrió, y siguió sirviendo el pescado que, con tanta habilidad le habían pescado sus gatos, y que ella con tanto esfuerzo había cocinado para los cincuenta. Al día siguiente, el mismo príncipe cogió a la campesina de las solapas, y le dijo que él sabía que no era Reina, que dejara de poner pescado de cena. Le pegó varias tortas como escarmiento y dejó a la campesina llorando en una esquina.
Ella, que era tan feliz siendo campesina, tuvo que ofrecerse a hacer comidas, a preparar fiestas. Si, al ver llegar a toda esa corte, hubiera huído del castillo a otro lugar también abandonado, con sus gatos, jamás la habrían llamado Reina. Ni la habrían golpeado tampoco.
Y seguro que podría filosofar durante horas sobre el ser humano, y sobre su sentimiento de libertad relativa, y sobre hablar mucho y pensar poco y saber menos. Pero las campesinas mañana tenemos un castillo que barrer y unos gatos que alimentar.
viernes, octubre 01, 2010
domingo, agosto 29, 2010
miércoles, abril 07, 2010
631
Gracias.
Gracias porque me hacía falta, porque me lo he pasado pipa y porque, aunque no he descansado nada, sí que he descansado. Porque, tiene cachabas el tema, por difícil que resulte de creer, el domingo por la noche eché de menos vuestros malditos ronquidos. Hasta la melodía del móvil del ruso. ¡El p************* móoooovil!
Muchas, muchas gracias. Por hacerme sentir en familia, por abrazarme, por escucharme, por prestarme vuestro abrigo (si es que me he vuelto una friolera insoportable xD), por (también) soportar mis (adorables) ronquiditos, por desayunar conmigo, avisarme para la comida, por tiraros en plancha en mi colchoneta y por sonreir a mi lado. Sobre todo por eso.
Mil gracias.
Que me hacía falta.
Gracias porque me hacía falta, porque me lo he pasado pipa y porque, aunque no he descansado nada, sí que he descansado. Porque, tiene cachabas el tema, por difícil que resulte de creer, el domingo por la noche eché de menos vuestros malditos ronquidos. Hasta la melodía del móvil del ruso. ¡El p************* móoooovil!
Muchas, muchas gracias. Por hacerme sentir en familia, por abrazarme, por escucharme, por prestarme vuestro abrigo (si es que me he vuelto una friolera insoportable xD), por (también) soportar mis (adorables) ronquiditos, por desayunar conmigo, avisarme para la comida, por tiraros en plancha en mi colchoneta y por sonreir a mi lado. Sobre todo por eso.
Mil gracias.
Que me hacía falta.
martes, marzo 16, 2010
630
629 era una entrada que escribí en un arrebato de ira. Por suerte, está sin terminar. Por suerte, las seis frases que escribí me sirvieron para relajarme y entender que no tenía que publicarlas. Por suerte y por Sito, cojona. Que Sito siempre ayuda xD
629 era rabia. Era impotencia. Pero sobre todo, era decepción. Mucha decepción. De ésa de cuando cuelgas tu vida en las manos de alguien y ése alguien te tira al váter. Y luego te das cuenta de que no estás mojado, así que no debes de haberte colado por la tubería. De hecho, ni siquiera te han tirado al váter, porque nunca estuviste en las manos de nadie. Pero tú creías que sí. Y, aunque no lo han conseguido, te quisieron tirar sobre una zurraspa reciente. Y eso duele, coño. La caca tiene que zurzir.
629, además, era fracaso. Varios fracasos, de hecho. Y detesto fracasar. Lo repito continuamente: mi trabajo, el sentido de mi vida es resolver problemas. Y un fracaso significa no haberlo sabido resolver. ¿Pero sabes qué es lo peor? Que no he aprendido nada. Nada de nada. Cero. Lo único que me ha ocurrido es que me he dado cuenta de que soy capaz de experimentar sentimientos que antes no conocía. La ira infinita, por ejemplo xD. Y otras cosas horrendas. Y ahora sé que no me gustan. Y me da mucha pena la gente que vive rodeada de eso.
En fin. 629 era la entrada que iba delante de ésta. Y que está en borradores, mirándome avergonzada por lo que lleva impreso dentro. Por eso se queda ahí, cerrada, sin que nadie vea lo que hay en su interior. Se dormirá pronto. No la despertéis.
629 era rabia. Era impotencia. Pero sobre todo, era decepción. Mucha decepción. De ésa de cuando cuelgas tu vida en las manos de alguien y ése alguien te tira al váter. Y luego te das cuenta de que no estás mojado, así que no debes de haberte colado por la tubería. De hecho, ni siquiera te han tirado al váter, porque nunca estuviste en las manos de nadie. Pero tú creías que sí. Y, aunque no lo han conseguido, te quisieron tirar sobre una zurraspa reciente. Y eso duele, coño. La caca tiene que zurzir.
629, además, era fracaso. Varios fracasos, de hecho. Y detesto fracasar. Lo repito continuamente: mi trabajo, el sentido de mi vida es resolver problemas. Y un fracaso significa no haberlo sabido resolver. ¿Pero sabes qué es lo peor? Que no he aprendido nada. Nada de nada. Cero. Lo único que me ha ocurrido es que me he dado cuenta de que soy capaz de experimentar sentimientos que antes no conocía. La ira infinita, por ejemplo xD. Y otras cosas horrendas. Y ahora sé que no me gustan. Y me da mucha pena la gente que vive rodeada de eso.
En fin. 629 era la entrada que iba delante de ésta. Y que está en borradores, mirándome avergonzada por lo que lleva impreso dentro. Por eso se queda ahí, cerrada, sin que nadie vea lo que hay en su interior. Se dormirá pronto. No la despertéis.
Mírame en:
he escrito una entrada sobre una entrada.,
Sí
lunes, enero 25, 2010
628
Lo estaba escribiendo a mano, pero se merece que esté aquí. Como están muchas otras cosas, muchos otros años, buenos años, recogidos en algo ahora ya tan absurdo y banal como esto. Pero esto es un trocito de "yo". Por eso sigue vivo. Tan rosa, tan naranja, tan...
Pensé que el amor era perfecto. Pensé que no hacía falta hablar. Que con un gesto, una sola mirada, un extraño movimiento con la nariz que nadie sabe hacer se entendía lo que hacía falta que se entendiera.
Pensé que no había dudas. No que no existieran, sino que no había lugar para ellas. Que no había por qué preguntarse nada, porque no hacían falta las respuestas. Que no había incertidumbre. O mejor, que sí la había. Incertidumbre de ojos que brillan y de labios mordiéndose con pose de actriz de cine.
Pensé que no había nervios. Que los nervios no eran los que sientan como un puño y dan ganas de vomitar, sino los que te hacen cosquillas en la tripa y te tienen delante del armario eligiendo entre tus diez prendas de ropa favorita, probándotelas una tras otra, combinándolas y recombinándolas hasta que quedan cinco minutos para salir por la puerta y coges lo que ha quedado más arriba en la pila.
Pensé que era tragar saliva y atreverse a todo. Apretar fuerte la mano y tirarse, cuesta abajo, con los ojos cerrados y esperando que pase muy deprisa. Y luego girarte, ver lo recorrido, y arrepentirte de haberte planteado echarte atrás en el último momento.
Pensé...
Pensé, pensé tantas cosas, que no pensé en el amor.
Se me olvidó.
Pensé que el amor era perfecto. Pensé que no hacía falta hablar. Que con un gesto, una sola mirada, un extraño movimiento con la nariz que nadie sabe hacer se entendía lo que hacía falta que se entendiera.
Pensé que no había dudas. No que no existieran, sino que no había lugar para ellas. Que no había por qué preguntarse nada, porque no hacían falta las respuestas. Que no había incertidumbre. O mejor, que sí la había. Incertidumbre de ojos que brillan y de labios mordiéndose con pose de actriz de cine.
Pensé que no había nervios. Que los nervios no eran los que sientan como un puño y dan ganas de vomitar, sino los que te hacen cosquillas en la tripa y te tienen delante del armario eligiendo entre tus diez prendas de ropa favorita, probándotelas una tras otra, combinándolas y recombinándolas hasta que quedan cinco minutos para salir por la puerta y coges lo que ha quedado más arriba en la pila.
Pensé que era tragar saliva y atreverse a todo. Apretar fuerte la mano y tirarse, cuesta abajo, con los ojos cerrados y esperando que pase muy deprisa. Y luego girarte, ver lo recorrido, y arrepentirte de haberte planteado echarte atrás en el último momento.
Pensé...
Pensé, pensé tantas cosas, que no pensé en el amor.
Se me olvidó.
627
No venía a esto, pero lo añado.
626 entradas tiene Frikadas. Si tengo suerte, si tengo ganas, llegaré a las 672.
Me gustan los retos.
626 entradas tiene Frikadas. Si tengo suerte, si tengo ganas, llegaré a las 672.
Me gustan los retos.
Mírame en:
Respira Hondo,
Verdaderas Tontunas
martes, junio 02, 2009
SI ya no escribo aquí...
... es porque ahora escribo a mano.
Alegráos por mí :)
Alegráos por mí :)
Mírame en:
Informaciones categóricas,
Noticias que no te importan
miércoles, febrero 18, 2009
Detesto
Detesto darme cuenta de cosas.
Supongo que es por esa grotesca soberbia, heredada de mi padre, que hace que piense que mi intuición va más deprisa que incluso la propia realidad. Lo peor de todo... es que si somos contenedores de esa grotesca soberbia es porque, mal que nos pese, suele ser con razón.
Es horrible.
Y, sin embargo, ocurre. Una se pasea inocentemente, con la mente en blanco cual Reese Witherspoon, y de repente ¡toc! te da en las narices. Y de repente te das cuenta.
Hoy me ha dado en la nariz algo que me ha sentado especialmente mal. Y es que me he dado cuenta de que, si lo único que conoces sobre una persona es lo que lees en su blog, lo que lees en su twitter o lo que lees en cualquier otra red social en la que escriba algo... es inevitable que te parezca un gilipollas.
Y es que me ha pasado hoy ¡qué mal sienta!
Inevitablemente, hay que asumir que al escribir en ese tipo de sitios, no sólo estás vendiendo una imagen tuya, sino que estás vendiendo una imagen totalmente parcial. Quizás para tí sea normal pensar, decir, gritar que matarías a tus hijos. Probablemente pensarlo no sea malo. Yo no lo vería como algo malo. Porque lo que hay dentro de tu cabeza es sagrado, quizás ni siquiera sea real y probablemente nunca se convierta en realidad. Pero la línea... hay una línea que cruzas al sacarlo de tu cabeza. Probablemente ponerlo en twitter no sea definitivo, es una bobada al fin y al cabo. Pero has cruzado la línea. A partir de ahora, todo el mundo (y eso es mucha gente) va a opinar, incluso juzgar sobre las más mínimas cosas que pasan por tu cabeza. No sólo te has desprotegido por completo ante cualquier ataque sino que, probablemente, si leyeras que otra persona pone esas cosas... pensaras que es un gilipollas.
Esta semana estoy obsesionada con la obsesión (jiji) que tiene la gente por ser única. Todos queremos ser Maggie cuando está delante del sustitutivo de Teletubbies de Los Simpson que le dicen: "Tú... eres... especial". Todo el mundo quiere ser especial dentro de su borreguismo. Lo que me preocupa es hasta dónde es alguien capaz de llegar para ello.
Quizás la persona más especial del mundo sea esa que dice "eh, yo no soy especial, yo soy como los demás". Pero incluso eso lo han hecho ya cientos de personas.
No veo salida.
Sólo, sin ánimo de ofender, un montón de "gilipollas".
Incluída yo misma.
Supongo que es por esa grotesca soberbia, heredada de mi padre, que hace que piense que mi intuición va más deprisa que incluso la propia realidad. Lo peor de todo... es que si somos contenedores de esa grotesca soberbia es porque, mal que nos pese, suele ser con razón.
Es horrible.
Y, sin embargo, ocurre. Una se pasea inocentemente, con la mente en blanco cual Reese Witherspoon, y de repente ¡toc! te da en las narices. Y de repente te das cuenta.
Hoy me ha dado en la nariz algo que me ha sentado especialmente mal. Y es que me he dado cuenta de que, si lo único que conoces sobre una persona es lo que lees en su blog, lo que lees en su twitter o lo que lees en cualquier otra red social en la que escriba algo... es inevitable que te parezca un gilipollas.
Y es que me ha pasado hoy ¡qué mal sienta!
Inevitablemente, hay que asumir que al escribir en ese tipo de sitios, no sólo estás vendiendo una imagen tuya, sino que estás vendiendo una imagen totalmente parcial. Quizás para tí sea normal pensar, decir, gritar que matarías a tus hijos. Probablemente pensarlo no sea malo. Yo no lo vería como algo malo. Porque lo que hay dentro de tu cabeza es sagrado, quizás ni siquiera sea real y probablemente nunca se convierta en realidad. Pero la línea... hay una línea que cruzas al sacarlo de tu cabeza. Probablemente ponerlo en twitter no sea definitivo, es una bobada al fin y al cabo. Pero has cruzado la línea. A partir de ahora, todo el mundo (y eso es mucha gente) va a opinar, incluso juzgar sobre las más mínimas cosas que pasan por tu cabeza. No sólo te has desprotegido por completo ante cualquier ataque sino que, probablemente, si leyeras que otra persona pone esas cosas... pensaras que es un gilipollas.
Esta semana estoy obsesionada con la obsesión (jiji) que tiene la gente por ser única. Todos queremos ser Maggie cuando está delante del sustitutivo de Teletubbies de Los Simpson que le dicen: "Tú... eres... especial". Todo el mundo quiere ser especial dentro de su borreguismo. Lo que me preocupa es hasta dónde es alguien capaz de llegar para ello.
Quizás la persona más especial del mundo sea esa que dice "eh, yo no soy especial, yo soy como los demás". Pero incluso eso lo han hecho ya cientos de personas.
No veo salida.
Sólo, sin ánimo de ofender, un montón de "gilipollas".
Incluída yo misma.
Mírame en:
Informaciones categóricas,
Respira Hondo
sábado, febrero 14, 2009
jueves, febrero 05, 2009
martes, enero 27, 2009
¡No... puedes... pasaaaaar!
Porque... ¿de qué sirve pintar figuritas si no es para hacer montajes absurdos?
¡Veréis cuando acabe con toda La Comunidad (del Anillo)!
miércoles, enero 07, 2009
domingo, enero 04, 2009
Escribiendo azul
Un día me levanté y me dí cuenta de que no me atrevía a soñar. De que no me atrevía a fantasear. Y me entró un ataque de pánico, de los que hasta que no pones la cabeza entre las piernas y has llorado durante un buen rato no se te pasan. Pensé que me había pasado como a Laura, que un día llegó a clase y me dijo que "había perdido la ilusión" y pensé que su mundo se había acabado. Y como ví que no se había acabado, pensé que, si a mí me ocurriera eso, mi mundo se acabaría. Y después de mucho llorar, y de recuperar el aliento, me detuve a analizar mi miedo. Y fue una sensación horrible, porque no hay nada peor en el mundo para una persona que se considera soñadora que darse cuenta de que no se atreve a soñar.
Y me dí cuenta de que no me atrevía a soñar porque tenía miedo de que mis sueños jamás se hicieran realidad. Y fue insoportable, porque la misma revelación que me tachó de inocente por, quizás, pensar que alguna de mis fantasías se iban a realizar, fue la que me enseñó que estaba empezando a fantasear con la realidad. De tal modo, que todo lo que me rodeaba formaba parte de la realidad en la que vivía... y con la que fantaseaba. Y me horroricé de nuevo, porque todo el mundo sabe que los sueños se acaban. Con un soplido la nube se extingue, y la ilusión se escapa con el viento. El fin de un sueño significa un despertar, pero ¿qué podría suponer el fin de tu realidad soñada?
Pero fui una cobarde y no luché contra ello. Y hoy lo sigo siendo.
Y sigo, rodeada de realidad manchada (y bien digo ensuciada) de ensueño. Y de vez en cuando alguien estornuda. Y un trocito del sueño desaparece, pero la realidad sigue ahí, y no puedes escapar de ella, porque te tiraste a la piscina de cabeza. No hay posible rescate. Porque no se puede rescatar a alguien que no se está ahogando.
Sigo sin atreverme a fantasear. Aunque me doy grandes lujos y busco imágenes en las nubes. Apenas dibujo, y de escribir ni hablamos. No me paro a pensar porque esa es la única forma de no ir saltando de sueño en sueño. Si sigo aferrada a la realidad, no me veré sumergida en mi fantasía. No habrá fantasía. Ni miedo.
Y añado. No puedo evitar soltar una lagrimita al ver lo que he escrito, porque es una confesión en toda regla. Lo malo de las confesiones es que acaban teniendo un sentido. Acabas aceptando lo que has dicho, lo que has escrito. Y aunque ya no me atrevo, me niego ¡me niego! a dejar de soñar.
Y me dí cuenta de que no me atrevía a soñar porque tenía miedo de que mis sueños jamás se hicieran realidad. Y fue insoportable, porque la misma revelación que me tachó de inocente por, quizás, pensar que alguna de mis fantasías se iban a realizar, fue la que me enseñó que estaba empezando a fantasear con la realidad. De tal modo, que todo lo que me rodeaba formaba parte de la realidad en la que vivía... y con la que fantaseaba. Y me horroricé de nuevo, porque todo el mundo sabe que los sueños se acaban. Con un soplido la nube se extingue, y la ilusión se escapa con el viento. El fin de un sueño significa un despertar, pero ¿qué podría suponer el fin de tu realidad soñada?
Pero fui una cobarde y no luché contra ello. Y hoy lo sigo siendo.
Y sigo, rodeada de realidad manchada (y bien digo ensuciada) de ensueño. Y de vez en cuando alguien estornuda. Y un trocito del sueño desaparece, pero la realidad sigue ahí, y no puedes escapar de ella, porque te tiraste a la piscina de cabeza. No hay posible rescate. Porque no se puede rescatar a alguien que no se está ahogando.
Sigo sin atreverme a fantasear. Aunque me doy grandes lujos y busco imágenes en las nubes. Apenas dibujo, y de escribir ni hablamos. No me paro a pensar porque esa es la única forma de no ir saltando de sueño en sueño. Si sigo aferrada a la realidad, no me veré sumergida en mi fantasía. No habrá fantasía. Ni miedo.
Y añado. No puedo evitar soltar una lagrimita al ver lo que he escrito, porque es una confesión en toda regla. Lo malo de las confesiones es que acaban teniendo un sentido. Acabas aceptando lo que has dicho, lo que has escrito. Y aunque ya no me atrevo, me niego ¡me niego! a dejar de soñar.
martes, diciembre 23, 2008
¡Feliz Navidad!
Iba a plagiar vilmente la idea de Fonseca (que es que ha sido un puntazo) y grabarme cantando "Santa Baby" junto con Madonna, que es la versión que más me gusta. El caso es que no tenía una bata roja con pelusilla blanca que ponerme, ni tenía conocimientos (suficientes) para montar el video ni... tenía cámara para grabarme.
Así que pongo el video de Madonna sola. Ya sé que es toda una decepción, que todos preferís verme a mí antes que a Madonna pero hasta que el noviembre que viene me regaléis una cámara, tendeis que conformaros con esto.
En fin... ¡feliz navidad a todos! ¡Y feliz año nuevo!
Así que pongo el video de Madonna sola. Ya sé que es toda una decepción, que todos preferís verme a mí antes que a Madonna pero hasta que el noviembre que viene me regaléis una cámara, tendeis que conformaros con esto.
En fin... ¡feliz navidad a todos! ¡Y feliz año nuevo!
Mírame en:
'Bout music,
Noticias que no te importan
lunes, diciembre 22, 2008
La columna de libros de encima de mi mesilla durante 2008
Siguiendo lo que nos propone Christian en su blog, os voy a contar mi vida en verso como hago siempre que toca.
Yo leo muuuuy despacio, y tiendo a leer varios libros a la vez, a empezar uno, abandonarlo sobre mi mesilla, coger otro, abandonarlo sobre mi mesilla, coger otro, abandonarlo, regresar al primero...
¿Mis lecturas del 2008?
Estos son los elegidos:
La voz de los muertos, de Orson Scott Card; segundo libro de la Saga de Ender, que no está firmado así que no tengo ni idea de cuándo me lo compré. No es comparable, El Juego de Ender es una maravilla de la ciencia ficción. La voz de los muertos es una forma de seguir, pero no tiene ni un tercio del gancho que tiene el primer libro. Veremos a ver qué nos depara el futuro, en la lista del 2009 os hablaré de Ender, el Xenocida.

Cuentos de un soñador, de Lord Dunsany; que no encuentro por ningún lado, así que tampoco sé cuándo lo compré, pero que a cambio he encontrado Carmilla, que me lo compré a la vez, y tiene fecha de Febrero de 2008. Es una serie de relatos independientes (me gustan mucho los libros de relatos) a cada cual más fantástico e irreal que el anterior. Entretenido a rabiar, aunque depende de cómo se lea, seguido puede llegar a empachar.
Relatos completos, de Virginia Woolf; con fecha de abril de 2007. Lo pongo porque, aunque lo empecé el año pasado, es más denso que una piscina de nata montada, y este año, por fin, me lo he terminado. Me gusta porque cada relato puedes exprimirlo a tope, sacando conclusiones de las conclusiones y parándote a pensar cada nueva frase. Pero es denso. No tanto como La Recherche, pero es denso xD.
Crepúsculo, de Stephenie Meyer. Y Luna Nueva, Eclipse y Amanecer. "El libro de mi obsesión", que lo estuvimos llamando en verano. Ya hablé sobre él aquí, y ya conté el por qué de todas las cosas. La verdad es que me da bastante vergüenza, pero me cepillé toda la saga en un par de meses, anonadada con la forma de meternos por los ojos a un brujah (quedamos en que era eso, ¿no?) de pacotilla diseñado para hacer latir los corazones de las quinceañeras de la zona. Y caí. Ya. Y lo bueno que está Robert Pattinson, huh?
La Isla del Tesoro, de R. L. Stevenson; con fecha del 2001, porque es de cuando Sito era quequeño. No me lo había leído, y dado que iba a jugar una partida de marineros y un vivo de piratas, me pareció conveniente tener alguna idea sobre el tema. El caso es que se lo dejé a mi madre mientras me leía Breaking Dawn, que tampoco se lo había leído, y estoy aún a falta de unas 50 páginas para terminármelo.
La Divina Comedia, de Dante Alighieri. Es mi pequeña tortura. No recuerdo la cantidad de veces que lo he empezado. Estoy atascada en el séptimo círculo, de nuevo, pero lo conseguiré. Ni la montaña de nuevos apetitosos libros que me observan desde su privilegiada posición, ni la desgana que me produce el hecho de haberme atascado de nuevo en el mismo sitio, ni ¡nada! ni ¡nadie! conseguirán que deje de intentarlo. Me lo acabo. Como que me llamo Leila.
Yo leo muuuuy despacio, y tiendo a leer varios libros a la vez, a empezar uno, abandonarlo sobre mi mesilla, coger otro, abandonarlo sobre mi mesilla, coger otro, abandonarlo, regresar al primero...
¿Mis lecturas del 2008?
Estos son los elegidos:
La voz de los muertos, de Orson Scott Card; segundo libro de la Saga de Ender, que no está firmado así que no tengo ni idea de cuándo me lo compré. No es comparable, El Juego de Ender es una maravilla de la ciencia ficción. La voz de los muertos es una forma de seguir, pero no tiene ni un tercio del gancho que tiene el primer libro. Veremos a ver qué nos depara el futuro, en la lista del 2009 os hablaré de Ender, el Xenocida.

Cuentos de un soñador, de Lord Dunsany; que no encuentro por ningún lado, así que tampoco sé cuándo lo compré, pero que a cambio he encontrado Carmilla, que me lo compré a la vez, y tiene fecha de Febrero de 2008. Es una serie de relatos independientes (me gustan mucho los libros de relatos) a cada cual más fantástico e irreal que el anterior. Entretenido a rabiar, aunque depende de cómo se lea, seguido puede llegar a empachar.
Relatos completos, de Virginia Woolf; con fecha de abril de 2007. Lo pongo porque, aunque lo empecé el año pasado, es más denso que una piscina de nata montada, y este año, por fin, me lo he terminado. Me gusta porque cada relato puedes exprimirlo a tope, sacando conclusiones de las conclusiones y parándote a pensar cada nueva frase. Pero es denso. No tanto como La Recherche, pero es denso xD.
Crepúsculo, de Stephenie Meyer. Y Luna Nueva, Eclipse y Amanecer. "El libro de mi obsesión", que lo estuvimos llamando en verano. Ya hablé sobre él aquí, y ya conté el por qué de todas las cosas. La verdad es que me da bastante vergüenza, pero me cepillé toda la saga en un par de meses, anonadada con la forma de meternos por los ojos a un brujah (quedamos en que era eso, ¿no?) de pacotilla diseñado para hacer latir los corazones de las quinceañeras de la zona. Y caí. Ya. Y lo bueno que está Robert Pattinson, huh?
La Isla del Tesoro, de R. L. Stevenson; con fecha del 2001, porque es de cuando Sito era quequeño. No me lo había leído, y dado que iba a jugar una partida de marineros y un vivo de piratas, me pareció conveniente tener alguna idea sobre el tema. El caso es que se lo dejé a mi madre mientras me leía Breaking Dawn, que tampoco se lo había leído, y estoy aún a falta de unas 50 páginas para terminármelo.
La Divina Comedia, de Dante Alighieri. Es mi pequeña tortura. No recuerdo la cantidad de veces que lo he empezado. Estoy atascada en el séptimo círculo, de nuevo, pero lo conseguiré. Ni la montaña de nuevos apetitosos libros que me observan desde su privilegiada posición, ni la desgana que me produce el hecho de haberme atascado de nuevo en el mismo sitio, ni ¡nada! ni ¡nadie! conseguirán que deje de intentarlo. Me lo acabo. Como que me llamo Leila.
Mírame en:
Aquí huele a blog,
Informaciones categóricas
domingo, diciembre 21, 2008
Tengo un troooll, tengo un troooll, y tú nooo
Adoro los trolls xD. Dan como vidilla al espacio, sin ellos... como que falta algo.
El caso es que un trollecillo se ha pasado por Mis Ojos Digitales... debe de ser la única persona en meses que pasa por allí (incluyéndome a mí xDDDD) y ¡por fin alguien comenta haciendo una crítica! No como siempre, que ponéis el "ohh, qué bonita" y ya está... Aunque lo de morderme las uñas... no lo veo yo, no.
En fin, ¡hola troll! ^^
El caso es que un trollecillo se ha pasado por Mis Ojos Digitales... debe de ser la única persona en meses que pasa por allí (incluyéndome a mí xDDDD) y ¡por fin alguien comenta haciendo una crítica! No como siempre, que ponéis el "ohh, qué bonita" y ya está... Aunque lo de morderme las uñas... no lo veo yo, no.
En fin, ¡hola troll! ^^
jueves, diciembre 18, 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




